Bienvenudo al Aerium
Bienvenudo al Aerium
La velocidad se detiene. La vibración comienza.
El corazón del tiempo… sincopado a contratiempo.
Un destello, una burbuja, una mirada…
cada partícula de saber
es una nota en la sinfonía del Phi.
La velocidad se detiene. La vibración comienza.
El corazón del tiempo… sincopado a contratiempo.
Un destello, una burbuja, una mirada…
cada partícula de saber
es una nota en la sinfonía del Phi.
Ya no corremos detrás del tiempo.
Habitamos el instante
en el que el Saber‑hacer se desvanece
para dejar brillar al Saber‑ser.
Ya no corremos detrás del tiempo.
Habitamos el instante
en el que el Saber‑hacer se desvanece
para dejar brillar al Saber‑ser.
El arte de contemplar el espejo de lo invisible
transpira en mis epopeyas, en mis músicas
y vuestros recuerdos resuenan en él
en una misteriosa trivocía.
El arte de contemplar el espejo de lo invisible
transpira en mis epopeyas, en mis músicas
y vuestros recuerdos resuenan en él
en una misteriosa trivocía.